Los empleados descubrieron el paquete amenazante al incorporarse al trabajo. La zona fue acordonada para proceder a la explosión controlada, que provocó desperfectos en la parte exterior de la oficina, en los carteles y algunas cristaleras, que resultaron rotas. En el interior apenas se registraron demasiados daños.
El delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro, expresó ayer su confianza en que la policía resuelva "pronto" la identidad de los autores y que sean puestos a disposición judicial. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, condenó el hecho y manifestó su convicción de que Galicia "no entiende" este tipo de acciones "irracionales y fanáticas".

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